Es curiosa la carga emocional tan alta de los delitos por violencia intrafamiliar. Una sensación compartida por varios colegas. La toxicidad de la relación, se transmite a las personas que se acercan a la relación, cargando de esa energía negativa a quienes se acerquen a ella.

Las venganzas y odios de la pareja, por la toxicidad de la relación, pueden desembocar en desenlaces tan caóticos como la muerte de uno de ellos o el encarcelamiento injusto por la denuncia de delitos falsos. No son raras las ocasiones en que las parejas se denuncian por múltiples actos y terminan las dos privadas de la libertad y quebradas económicamente.

Las consecuencias de la violencia intrafamiliar son dramáticas. La toxicidad de la relación puede terminar en homicidios, violencias sexuales, lesiones personales, secuestros, detenciones arbitrarias, deterioro de la psique, amenazas, falsas denuncias, abusos arbitrarios de la custodia de los hijos e instrumentalización de estos, entre otras. La literatura ha compartido innumerables historias alrededor de trágicos desenlaces y en los juzgados penales, abundan estás historias y aumentan con el paso del tiempo. 

Cuando estás historias tocan el ámbito penal, ya sean verdaderas o ficticias, muchas denuncias falsas son tomadas por verdad, otras reales, que no son investigadas con la debida diligencia, pero eso exige otro artículo. Las personas se ven envueltas en tener que enfrentar los macabros dientes del Estado, que haciendo uso de su fuerza, amenazan a los denunciados, con o sin razón. Quienes tienen que entrar en una posición defensiva en contra del Estado y desde la experiencia, la contratación de un abogado privado incrementa las posibilidades de éxito de la defensa, pero esta defensa no es absoluta, es decir, aunque injustamente se sea acusado, los riesgos de condena por violencia intrafamiliar son altísimos y si el denunciado es hombre, los riesgos se incrementan considerablemente, aún si se es inocente. El derecho no deja de ser un azar en el que por medio de argumentos, se intenta persuadir a un tercero, un juez, para que falle en una dirección o en otra y al depender la decisión de un tercero que debe ser persuadido, implica reconocer el azar de la justicia.

Así, dependiendo de la denuncia será el costo de los honorarios del abogado, por ejemplo, si la denuncia es por violencia intrafamiliar, inasistencia alimentaria, abuso arbitrario de la custodia, entre otros delitos reconocidos como de pequeñas causas, esto es, que se ventilan ante los jueces de menor jerarquía, la defensa puede variar entre 8 y 15 millones de pesos, dependiendo del abogado.

Si la denuncia toca ámbitos como violencia sexual, secuestro u otro delito de mayor punibilidad, que son casos a resolver ante jueces de una mayor jerarquía, la defensa penal puede variar entre 15 y 30 millones de pesos. Por lo que si son múltiples las denuncias que se han ido endilgando el uno al otro, se podría llegar a un punto de no retorno, en el que no hay posibilidad de ejercer la defensa privada ante la violencia legítima del Estado y en consecuencia, queda la pareja supeditada a la defensa pública, la cual es ejercida por buenos abogados, pero con exceso de carga laboral, lo que dificulta el ejercicio de defensas penales apropiadas, por la imposibilidad de conocer a profundidad los hechos que se exponen en la denuncia. Esto incrementa el riesgo a ser encarcelados. No son extrañas las situaciones en las que ambos terminan privados de la libertad. El delito de violencia intrafamiliar no tiene subrogados penales, es decir, beneficios, por lo que, la pena debe ser purgada en la cárcel.

Como si se tratara de una enfermedad, la violencia intrafamiliar es mejor prevenirla, que tratarla y de eso trata este mensaje, que no puede ser tomado como un consejo profesional, dado que los casos deben ser analizados uno a uno, para valorar sus particularidades. 

Se trata de compartir una información para que sea el receptor, quien evalúe si se encuentra en una relación tóxica y en qué grado está, evaluando si es mejor darla por terminada. En caso de considerar estar en una relación tóxica y no saber cómo actuar, acudir a profesionales, se hace esencial, ya sean psicólogos, consejeros, abogados, incluso amigos. Para poner en perspectiva la situación contextual en la que se está, para tener miradas ajenas e imparciales, que ayuden a valorar las decisión a tomar. En todo caso, de considerar estar en una relación tóxica, siempre será mejor salir de ella que mantenerse en esta, por prevención.

Pero si crees que estás en una relación mediada por violencia intrafamiliar y no sabes cómo salir de ella, te invito a que revises el artículo sobre, qué hacer en caso de estar en una relación de violencia intrafamiliar.